
Lima es la única capital sudamericana con salida al mar. Su franja costera de 110 kilómetros presenta un acantilado que separa el nivel de la ciudad con el de la playa, en un accidente geográfico que hizo posible a través del relleno de tierras la creación de la Costa Verde. Este proyecto, impulsado por el alcalde Ernesto Aramburú durante la década de 1960, tenía como objetivo proteger el acantilado y generar un conjunto de playas que abastezca de espacios públicos a la creciente población limeña. En cambio, el acantilado ha sufrido constantes destajos por parte de proyectos inmobiliarios y se ha priorizado el uso del circuito de playas como autopista de vía rápida. La construcción de un hotel en una zona declarada intangible desde el año 2010 ha abierto un debate latente en Lima: ¿Cuál es la visión a futuro de la Costa Verde?
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