Alejandro Aravena

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La historia de Elemental en el Discurso de Alejandro Aravena tras recibir el Premio Pritzker

Cortesía de ©The Hyatt Foundation / The Pritzker Architecture Prize
Cortesía de ©The Hyatt Foundation / The Pritzker Architecture Prize

ArchDaily se complace en presentar, con la autorización de The Hyatt Foundation y el Premio Pritzker de Arquitectura, la transcripción del discurso que dio Alejandro Aravena en la ceremonia de entrega del galardón, realizada el pasado 4 de abril de 2016 en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

Alejandro Aravena sobre Shigeru Ban: "Virtuosismo al servicio de nuestros desafíos más urgentes"

A continuación los dejamos con las impresiones de Alejandro Aravena en relación al nombramiento de Shigeru Ban como Premio Pritzker 2014. Aravena es el director ejecutivo de la firma ELEMENTAL S.A y miembro del Jurado Pritzker que este año galardonó a Shigeru Ban.

Shigeru Ban ha expandido el campo de la arquitectura de forma atípica. Por una parte ha logrado demostrar que al artista iluminado y el diseñador talentoso no está inevitablemente condenado a trabajar para la elite, sino que la innovación puede ocurrir mientras se trabaja para la mayoría, especialmente para aquella históricamente desatendida y olvidada. Para lograrlo, Ban redefinió la manera de aproximarse a los desafíos urgentes, difíciles y relevantes, reemplazando la caridad por la calidad profesional. Shigeru Ban nos ha enseñado que independiente de la dureza de las circunstancias o la escasez de medios, el buen diseño, lejos de ser un costo adicional es un valor agregado que contribuye a los problemas más complejos con eficiencia, poder de síntesis, e incluso cierto optimismo.

Temblor austral: Lecciones del sismo de Chile

8,8 en la escala de Richter es algo brutal. Dado que es una escala logarítmica, el sismo fue 500 veces más fuerte que el de Haití. La tierra se licuó; fue posible ver a ojo desnudo las ondas sísmicas propagándose por la tierra como si se tratara de ondulaciones en un líquido. En contraposición, el mar se volvió sólido, literalmente; las olas, además de agua, traían árboles, casas, autos, contenedores, barcos y cuerpos. El deslizamiento violento de las placas geológicas produjo un volumen de agua que se movía a 750 km/h. A medida que se acercó al continente y disminuyó la profundidad del fondo marino, el volumen se movió más lento, pero también se hizo más alto; en algunas partes de la zona central de Chile se encontraron lobos marinos 40 metros arriba de los árboles. El maremoto borró ciudades completas.

8,8 en la escala de Richter produce una destrucción brutal. Chile quedó sin agua ni luz. De un total de un millón de viviendas existentes en la zona afectada por el sismo, unas 100.000 fueron destruidas y otras tantas deberán ser demolidas. Un total de 300.000 viviendas sufrieron daños importantes; 17 hospitales quedaron inutilizables, los puertos cerrados, los aeropuertos fuera de operación. Un 40 por ciento de los colegios no pudo empezar el año escolar a tiempo (marzo) porque los edificios estaban dañados. Muchas cárceles colapsaron y los presos escaparon (salvo en Constitución, donde el alcaide, por razones humanitarias frente al peligro de derrumbe, dejó salir a la población penal con la condición de volver al día siguiente: el 90% de los reclusos volvió). El nivel de destrucción generó tal sensación de caos, inseguridad y posible desabastecimiento, que el lado más oscuro de Chile salió a flote: una ola de saqueos y violencia azotó las ciudades. Se ordenó el estado de sitio, los militares salieron a las calles y durante la noche se impuso el toque de queda. El coste de los daños se ha estimado en unos 30.000 millones de dólares.