La Ciudad de los Quilmes: arquitectura en los asentamientos prehispánicos de Argentina

La Ciudad de los Quilmes: arquitectura en los asentamientos prehispánicos de Argentina

Tratándose de una de las civilizaciones más avanzadas en el territorio de América Latina, los quilmes habitaron el Valle de Santa María al oeste de las sierras de Quilmes, en el noroeste de la provincia de Tucumán y prácticamente en el centro de los Valles Calchaquíes de Argentina. Su ciudad evidencia las huellas del tiempo en el espacio dejando ver la complejidad de aquel mundo construido en función de la vida de un pueblo, su economía, sus lugares privados y públicos, sus sitios sagrados y sus intercambios con otros pueblos. Siendo los primeros habitantes de este sitio, tuvieron una alta densidad de población compuesta por 450 mil habitantes antes de la invasión española.

Se consideran a las ciudades formadas sobre los Valles Calchaquíes como las primeras ciudades prehispánicas de la Argentina, ya que comenzaron a desarrollarse desde aproximadamente el siglo X. Si bien hoy en día, lo único que queda son sus ruinas, lo cierto es que su historia representa la complejidad de una cultura material y espiritual que tuvo un notable grado de organización social y económica.

vía Wikipedia user: Elemaki. Licencia bajo CC BY 3.0. Autor de la imagen: José Porras
vía Wikipedia user: Elemaki. Licencia bajo CC BY 3.0. Autor de la imagen: José Porras

Los quilmes construyeron sus viviendas, fortalezas, terrazas de cultivo, represas y canales de irrigación, cementerios y corrales en las laderas del cerro Alto Rey a 1800 m sobre el nivel del mar. En 1480, los incas les impusieron su lenguaje por lo que su cultura, dominio y civilización resultaron notablemente influidos por este imperio. También se construyeron caminos que, gracias a puentes colgantes realizados con cuerdas, permitían conectarse con el resto del imperio incaico. Cada camino contaba con una vivienda temporaria de los incas y un lugar de almacenamiento para alimentos y demás provisiones denominada posta o tambo.

Ruinas de Quilmes, Tucumán, Argentina. Imagen de Guaxinim. Image vía Shutterstock
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Ruinas de Quilmes, Tucumán, Argentina. Imagen de Guaxinim. Image vía Shutterstock
Ruinas de Quilmes, Tucumán, Argentina. Imagen de Guaxinim. Image vía Shutterstock

Las viviendas eran de morfología rectangular o circular y estaban compuestas por paredes de piedra sin ventanas y techos de paja y barro sin utilizar preparaciones de material o cemento. Adosándose cual si fueran celdas en un panal de abejas, estas construcciones tenían un patio-taller central que funcionaba como vivienda y también como lugar de trabajo y almacenamiento para los productos agrícolas. A partir de un relleno de piedra y ripio, las paredes dobles y los techos de paja y barro se consolidaban sobre troncos y cañas y le brindaban propiedades aislantes a dichas construcciones permitiendo conservar el calor interior por las noches de invierno y protegiéndolos del calor extremo del verano.

Ruinas de Quilmes, Tucumán, Argentina. Imagen de Sol.Zeta. Image vía Shutterstock
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Ruinas de Quilmes, Tucumán, Argentina. Imagen de Guaxinim. Image vía Shutterstock
Ruinas de Quilmes, Tucumán, Argentina. Imagen de Guaxinim. Image vía Shutterstock

En las laderas del cerro, unas 50 hectáreas de terrazas libres de piedras llamadas andenes de cultivo se apuntalaban y subdividían con muros de piedra (pircas) evitando la erosión. Como la zona se caracteriza por tener un clima árido, era necesario regar artificialmente sus cultivos por lo que acumulaban el agua de los arroyos en represas para luego distribuirla mediante acequias empedradas. La represa principal contenía 7 millones de litros y estaba construida con lajas unidas por una mezcla de barro y ripio fino. El muro de contención de 17 metros de largo había sido pensado con el fin de soportar el aumento de presión con la profundidad, por lo que contaba con un grosor de un metro en la parte superior y tres metros hacia su parte inferior.

Ruinas de Quilmes, Tucumán, Argentina. Imagen de Matyas Rehak. Image vía Shutterstock
Ruinas de Quilmes, Tucumán, Argentina. Imagen de Matyas Rehak. Image vía Shutterstock

Ascendiendo hasta media altura del cerro, una serie de grandes muros escalonados componían una construcción monumental donde residían las autoridades divinas. Estos muros presentaban piedras blancas intercaladas entre las tradicionales grises que reproducían las figuras de camélidos y serpientes rindiendo una especie de homenaje o culto. Los camélidos constituían su principal fuente de alimentos y materias primas mientras que las serpientes simbolizaban el rayo, precursor de la lluvia que posibilitaba los cultivos.

Ruinas de Quilmes, Tucumán, Argentina. Imagen de Matyas Rehak. Image vía Shutterstock
Ruinas de Quilmes, Tucumán, Argentina. Imagen de Matyas Rehak. Image vía Shutterstock

Los indígenas quilmes adoraban a varios fenómenos naturales entre los cuales se encontraba el Sol, que era considerado fuente de toda energía y también la Pachamama o Mama Pacha como único símbolo de la madre tierra. A esta última le brindaban rituales en ceremonias agrícolas y ganaderas, creencias que hoy en día se sostienen en Perú, Chile, Ecuador, Bolivia y el norte argentino, y le dedicaban en las orillas de los caminos las denominadas apachetas. Se trataba de una acumulación de piedras que los viajeros iban depositando para que la diosa los protegiera en su camino. 

Ruinas de Quilmes, Tucumán, Argentina. Imagen de Karol Moraes. Image vía Shutterstock
Ruinas de Quilmes, Tucumán, Argentina. Imagen de Karol Moraes. Image vía Shutterstock

Sus principales medios de expresión en la sociedad resultaron ser la cerámica y el arte rupestre. La primera aplicándose en su cotidianeidad y en relación a los funerales y rituales mientras que el segundo se presentaba en lugares específicos con una importante cantidad de representaciones lejos de los asentamientos, pucarás o lugares de cultivo.

Ruinas de Quilmes, Tucumán, Argentina. Imagen de Guaxinim. Image vía Shutterstock
Ruinas de Quilmes, Tucumán, Argentina. Imagen de Guaxinim. Image vía Shutterstock

Las pucarás se correspondían a unas fortificaciones de piedra, similares a los castillos, que funcionaban como puesto de observación y refugio ante posibles invasiones de enemigos. Durante más de un siglo, esta civilización se resistió a la llegada de los españoles. Las Guerras Calchaquíes se iniciaron entre 1560 y 1563 con la intervención de etnias de Jujuy y La Rioja, continuaron entre 1630-1642 y concluyeron de 1657 a 1658 y 1663 a 1664, cuando fueron derrotados. A imagen y semejanza de la costumbre incaica, los conquistadores españoles desarraigaron a todos los pueblos de sus tierras ancestrales para terminar con las rebeliones. Los quilmes fueron reubicados por la fuerza en el año 1677 sobre la costa de la provincia de Buenos Aires en un asentamiento franciscano de Santa Cruz de los Quilmes, donde hoy en día se alza la ciudad homónima.

Bibliografía:

- Carlos Eduardo Soliveréz, Los indígenas quilmes, Bariloche (Argentina), mayo de 2007.
- Karina Bidaseca y Santiago Ruggero, Disputas en torno a la Ciudad Sagrada-Ruinas de Quilmes. Memoria e Identidad en la comunidad india Quilmes, 2009/10.
- María Marta Sampietro Vattuone y José Luis Peña Monné, Geoarqueología de los Valles Calchaquíes, Tucumán (Argentina), 2016.

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Sobre este autor/a
Cita: Agustina Iñiguez. "La Ciudad de los Quilmes: arquitectura en los asentamientos prehispánicos de Argentina" 09 ago 2021. ArchDaily Colombia. Accedido el . <https://www.archdaily.co/co/966307/la-ciudad-de-los-quilmes-arquitectura-en-los-asentamientos-prehispanicos-de-argentina> ISSN 0719-8914

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