Soluciones ligeras y desmontables: Edificios como reservas de materiales para el futuro

Soluciones ligeras y desmontables: Edificios como reservas de materiales para el futuro

En la Bienal de Arquitectura de Venecia 2016, el curador Alejandro Aravena decidió reutilizar 100 toneladas de materiales descartados por la Bienal de Arte anterior para configurar el ambiente de las salas de exhibición. Además de reutilizar 10.000 m2 de placas de yeso y 14 km de estructuras metálicas, la iniciativa pretendía poner en valor, a través del diseño, algo que se desecharía como residuo. Y, sobre todo, permitió sacar a la luz una segunda observación: como arquitectos, generalmente nos limitamos a pensar en nuestros edificios durante el diseño, la construcción y, como máximo, en cómo sus partes resistirán el paso del tiempo. Difícilmente pensamos en qué será de ellos cuando sean demolidos, al final de su vida útil, y esto es algo que, con urgencia, debe entrar en el debate.

El impacto negativo de la industria de la construcción civil en nuestro planeta, a través del uso de los recursos naturales, el agua y la energía consumida durante la ejecución y la vida útil de las edificaciones, ya no es ninguna novedad. Según el informe The Circularity Gap 2019, el sector representa casi el 50% del uso de materiales (42.4 mil millones de toneladas) a nivel mundial. También es uno de los mayores generadores de residuos, muchos de los cuales son difíciles de reutilizar o reciclar. Para empeorar las cosas, los materiales de construcción generalmente se eliminan de manera mixta, lo que termina inutilizándolos para usos posteriores en la construcción civil.

Instituto Biodesign C de la Universidad Estatal de Arizona / ZGF Architects. Image © Hall+Merrick
Instituto Biodesign C de la Universidad Estatal de Arizona / ZGF Architects. Image © Hall+Merrick

Cada vez es más evidente que el modelo lineal (extraer - fabricar - utilizar - desechar), en el que se inserta la industria de la construcción, ha generado impactos negativos y consecuencias irreversibles para el planeta. Un contrapunto es la llamada economía circular, que se inspira en los mecanismos de los ecosistemas naturales, en la que los procesos y flujos funcionan en ciclos de reabsorción y reciclaje, volviendo a la naturaleza con un menor impacto ambiental. De acuerdo a este razonamiento, cuando un material deja de cumplir su uso preestablecido, se puede reparar, reutilizar y reciclar, volviendo a un flujo cíclico, permitiendo que los recursos se reutilicen indefinidamente y circulen en flujos seguros y saludables, para los seres humanos y para la naturaleza.

En teoría esto parece bastante simple. Pero, ¿cómo reciclamos en la práctica, los edificios que han cumplido su vida útil? Si un edificio no se puede reposicionar para su reutilización adaptativa, ¿cómo podemos transformar sus materiales y darles una nueva vida, a través de iniciativas que ayuden a reducir la cantidad de materiales obsoletos que se acumulan en los vertederos? El concepto de minería urbana aporta un enfoque interesante. En las ciudades, con un enorme stock de edificios construidos, una gran parte de las materias primas ya no se encuentra en su fuente original, sino en nuevos repositorios antropogénicos, que son los edificios. Por lo tanto, las ciudades pueden considerarse inmensos repositorios de materiales y materias primas.

Cabaña Kalundewa / Earth & Space Architects. Image © Pasindu Kithmina
Cabaña Kalundewa / Earth & Space Architects. Image © Pasindu Kithmina

Otro concepto interesante es el movimiento denominado Diseño para la Deconstrucción (DfD), iniciado en los años 90. Por definición, se basa en el diseño de edificios para facilitar futuros cambios y desmantelamientos (parciales o totales), recuperando sistemas, componentes y materiales, y garantizando que el edificio pueda reciclarse de la forma más eficiente posible al final de su vida útil. La estrategia reconoce el hecho de que la mayor parte del entorno construido tiene una vida útil limitada y que cada edificio representa un depósito de recursos que, en lugar de terminar en un vertedero, debe encontrar su camino de regreso al bucle: "reducir, reutilizar, reciclar". Por lo tanto, DpD implica comprender el ciclo de vida completo de la estructura y predecir la reutilización de sus partes, con el fin de reducir el consumo de recursos y la contaminación.

En la práctica, en lugar de demoliciones, deberíamos pensar en el desmantelamiento. Se trata de una cuidadosa deconstrucción de los componentes del edificio, para que puedan repararse, reutilizarse en otros edificios o reubicados para su reciclaje. Para que el proceso sea más eficiente y exitoso, es importante que los diferentes materiales se puedan separar entre sí. Las estructuras y los productos de construcción fácilmente separables son el núcleo de un proceso de reciclaje de alta calidad. Según Annette Hillebrandt [1], las estructuras unidas por conexiones desmontables que pueden desarticularse de forma rápida y económica pueden ser una alternativa a las juntas encoladas y las estructuras de juntas compuestas que se utilizan ampliamente en la actualidad. Permiten la recuperación segregada de materiales, sin la adhesión de otras sustancias, fundamental para un reciclaje rentable. Las conexiones desmontables también facilitan las reparaciones y modernizaciones durante el uso del edificio, haciéndolas más resistentes y sostenibles.

Cortesia de weber Saint-Gobain
Cortesia de weber Saint-Gobain

Pero sin un aporte tecnológico de la industria, los diseñadores terminan con las manos atadas y con una serie de materiales que no permiten un fácil desmontaje y reciclaje. Por ejemplo, Saint-Gobain Weber observó el descontento en relación a la falta de reciclabilidad de los sistemas de aislamiento térmico compuestos, que terminan mezclándose. La empresa desarrolló una solución que es el primer sistema por aislamiento térmico compuesto desmontable y totalmente reciclable. Un tejido de separación especialmente desarrollado e incrustado en el yeso base y la ausencia de pegamento garantizan que el sistema pueda desmontarse y separarse por completo según su tipo. Durante toda la fase de uso, el círculo weber.therm cumple los mismos requisitos de durabilidad y seguridad que cualquier otro sistema compuesto de aislamiento térmico aprobado por las autoridades de construcción. Por su estructura, permite el reciclaje de componentes y facilita su manejo y reparación, así como la inclusión de futuros avances tecnológicos. Una vez alcanzada su vida útil, los componentes se utilizan para crear nuevos productos de alta calidad. El sistema incluso ha recibido el premio Federal Ecodesign Award, el mayor premio estatal de diseño ecológico en Alemania.

Pero también existen materiales que, en sí mismos, ofrecen más posibilidades de reutilización y reciclaje. Las fachadas ventiladas, por ejemplo, se caracterizan por tener un montaje y desmontaje en seco, lo que puede permitir que sus partes sean fácilmente desmontables.

Cortesia de weber Saint-Gobain
Cortesia de weber Saint-Gobain

Para el aislamiento termoacústico, existen interesantes posibilidades. ISOVER, de Saint-Gobain, ofrece varias posibilidades de aislamiento térmico y acústico para paredes, techos y suelos, que se pueden reciclar fácilmente. Incluye productos como Isofacade, Politherm, Kontur, entre otros, aptos para diferentes sistemas constructivos y disponibles en determinadas ubicaciones. La empresa desarrolla esquemas de gestión de residuos para recolectar, separar y procesar adecuadamente los residuos al final de su vida útil, convirtiéndolos en nuevos aislantes de lana de vidrio o para fabricar otros productos útiles, como ladrillos.

Las placas de yeso utilizadas en paredes internas y externas, como Glasroc® X, son totalmente reciclables una vez finalizado el ciclo de vida del edificio. El yeso, en concreto, es un material con un alto potencial de reciclabilidad. Con el reciclaje de los residuos de yeso, es posible generar una materia prima que puede reemplazar la materia prima del yeso virgen durante la fabricación de nuevos productos.

Cortesia de Saint-Gobain
Cortesia de Saint-Gobain

Pero existen productos y soluciones que hacen que la construcción sea más ligera y sencilla, además de permitir un desmontaje más simple. CLIMAVER es un conducto autoportante para sistemas de aire acondicionado, ventilación y calefacción, que reduce el peso por metro cuadrado en más de 3 veces (de más de 6 kg/m2 a 2 kg/m2) en comparación con las soluciones de conductos metálicos tradicionales, rodeado por aislaciones. Estos conductos se producen con hasta un 60% de material reciclado, un 100% del vidrio utilizado en el proceso de producción es reciclado y son perfectamente reutilizables en otros edificios si están mecánicamente intactos.

CID Centro / NGNP arquitectos. Image © Jesús Granada
CID Centro / NGNP arquitectos. Image © Jesús Granada

Diseñar edificios para apoyar la adaptación, desmontaje y reutilización puede reducir los residuos y ampliar su vida útil, entregando beneficios económicos y ambientales para constructores, propietarios y ocupantes y comunidades. Al diseñar con esto en mente, los responsables tendrán control sobre la mayor parte del proceso y podrán tomar decisiones para reducir los impactos ambientales, conservar los recursos y reducir los costos. Esto va desde pensar en juntas desmontables y desmontables, hasta especificar materiales reciclables y sostenibles en todos los aspectos. Para ser verdaderamente sostenible, la arquitectura del futuro no debe durar para siempre.

Cortesia de weber Saint-Gobain
Cortesia de weber Saint-Gobain

Notas

[1] Hillebrandt, Annette; Riegler-Floors, Petra; Rosen, Anja; Seggewies, Johanna-Katharina. Manual of Recycling: Building as Sources of Materials. Edition Detail. 2019

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Sobre este autor/a
Cita: Souza, Eduardo. "Soluciones ligeras y desmontables: Edificios como reservas de materiales para el futuro" [Soluções leves e desmontáveis: edifícios como reservas de materiais para o futuro] 28 feb 2021. ArchDaily Colombia. (Trad. Franco, José Tomás) Accedido el . <https://www.archdaily.co/co/957420/soluciones-ligeras-y-desmontables-edificios-como-reservas-de-materiales-para-el-futuro> ISSN 0719-8914

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