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Los hongos están por todas partes. En el aire, en el agua, en nuestro cuerpo, en los árboles, en el techo del baño, bajo tierra. Pueden tomar la forma de hongos (comestibles, medicinales, alucinógenos o muy venenosos), u otros más simples, como el moho. Pueden desencadenar enfermedades, pero también pueden producir remedios antibióticos, como penicilina, o ayudar a fermentar quesos y panes increíbles. ¿Y si te dijera que también pueden ser el futuro de los envases y los materiales de construcción? Los hongos son los recicladores primarios de la naturaleza. Producen enzimas que ayudan en la degradación de la materia orgánica, transformándola en minerales. Los ambientes más favorables para la aparición de estas formas de vida son los espacios sombreados y húmedos. Como un iceberg, la porción visible de un hongo, o seta, representa una pequeña fracción. Debajo de la superficie, los hongos desarrollan raíces filiformes llamadas micelio. Son filamentos blancos extremadamente delgados, que se desarrollan en todas direcciones, formando una red compleja que crece muy rápidamente. Cuando el hongo se implanta en un lugar adecuado, el micelio se comporta como un pegamento, cementando el sustrato y transformándolo en un bloque sólido. Este sustrato puede estar compuesto por aserrín, madera molida, paja, diversos residuos agrícolas, entre otros. Ver más Ver descripción completa
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