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La premisa del proyecto se basó en la paleta de colores propuesta por el cliente, un artista que nos presentó dos telas, una amarilla y otra rosa, que se usa en sus pinturas. De esta manera, se crearon dos planos incorporando estos dos colores: piso rosa y techo amarillo, que se extienden por todo el apartamento y forman la base del lienzo en blanco formado por las paredes y los volúmenes propuestos por la arquitectura. En la etapa de demolición, nos sorprendió una viga diagonal que terminó componiendo el espacio al lado de los nuevos volúmenes: un pilar curvo y una pared curva. En contraste con este esquema de color, la cocina es negra, convirtiéndose en un punto focal en el proyecto, pero en un solo plano discreto, ya que todos sus elementos (metales, electrodomésticos, parte superior, frontón) se disfraza en la carpintería negra. Ver más Ver descripción completa
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