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En la cúpula del Panteón en Roma, se utilizaron distintas operaciones para permitir que una construcción tan audaz se mantuviera en pie. Uno se refiere a la composición del hormigón (en este caso, hormigón no armado) con diferentes densidades en toda la estructura. Cuanto más cerca de la parte superior, se usaron piedras más ligeras en la mezcla, reduciendo el peso propio de la cúpula, pero manteniéndola sólida en su base. Otro artificio fue la inclusión de casetones –que no son más que sustracciones en el hormigón–, permitiendo que la cúpula mantenga una sección transversal lo suficientemente robusta para soportar su propio peso. Construido hace casi 1.900 años, este edificio aún nos sorprende con la genialidad de sus soluciones. Utilizar la cantidad de material necesaria únicamente donde este cumple su función principal, creando estructuras inteligentes, es solo una de las lecciones que brinda este edificio. Ver más Ver descripción completa
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