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A pesar de contar con una mala reputación en los cuentos infantiles, los edificios de paja pueden ser sostenibles, termoacústicamente cómodos y, sobre todo, resistentes y sólidos. Se han llevado a cabo varias investigaciones y experimentos con este residuo agrícola, calificándolo como un material interesante para la construcción de muros, con buenas características térmicas, acústicas e incluso estructurales. Además, es un recurso renovable de construcción simple. A continuación, hablaremos sobre las características de este material y sobre como se necesitaría mucho más que el soplido de un lobo para derribar una casa hecha de muros de paja. La paja es un remanente de la producción de granos, generalmente trigo, arroz o cebada. Después de que se cosecha la parte comestible de los granos, los tallos terminan desechados y habitualmente se queman. Una de las salidas es su compactación en fardos rectangulares, que se pueden apilar y usar como rellenos o incluso como paredes autoportantes, una técnica conocida como el estilo "Nebraska", ampliamente utilizado en el siglo XIX en las llanuras de este Estado. Si bien los fardos pueden soportar alrededor de 900 kg por metro lineal, los bloques de paja de alta densidad, compactados por máquinas, están diseñados para soportar hasta casi 6000 kg/m. [1] Ver más Ver descripción completa
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