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Sentirse libre en la ciudad. Sentirse libre y a salvo en la ciudad. ¿Cuántas veces nos hemos sentido en plenitud al caminar por nuestro barrio, al volver a casa, al sentarnos en el parque? Algunos espacios urbanos nos entregan más autonomía que otros. Algunas zonas nos parecen más cómodas y tranquilas. Pero, para mantener esa calma, ¿hasta qué punto nos expresamos y hasta qué punto nos contenemos? ¿qué resguardos tomamos para sentirnos lo mejor posible al habitar nuestro entorno? Más allá de las claras diferencias en la calidad de vida de cada país y ciudad en particular, en todos los casos nos hemos formado una falsa idea del ciudadano o ciudadana que es realmente libre. Porque aunque se contrapone a nuestra naturaleza, todos/as hemos seguido ciertas modas y comportamientos –ajenos a nuestra esencia– para no entrar en la zona de peligro. Peligro de no pertenecer, peligro de quedar al margen. La supervivencia del más apto nos rige y nos obliga a adaptarnos para acercanos a un supuesto ideal que aparentemente nos mantiene a salvo y que nos entrega mejores opciones de prosperar. Ver más Ver descripción completa
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