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El camino que día a día recorremos como arquitectos es incierto y complicado en muchos aspectos; paralelamente es mágico y gratificante, una manera de vivir. Nuestro trabajo manifiesta nuestro pensamiento y nuestras búsquedas, convirtiéndose en estos pocos años una resistencia a las circunstancias. Deseamos seguir creciendo, explorando, aprendiendo, arriesgando y resistiendo dicho camino. A través de nuestra experiencia identificamos lo valioso que es conocer lo mejor posible a las personas que les diseñamos; si es posible procuramos intimar con ellas. Esto lo entendemos como un verbo vital para entender y relacionarnos con nuestro entorno y quiénes nos rodean, el cual intentamos reflejar en nuestra narrativa arquitectónica: intimar se ha convertido en un punto de arranque que nos permite identificar aspectos importantes, particularidades y deseos de las personas, su perspectiva y visión. Ver más Ver descripción completa
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