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Actualmente, se demanda una arquitectura con una flexibilidad más allá de lo estrictamente funcional. La capacidad de mutación de lo doméstico es lo que define la casa contemporánea, entendiéndose ésta como un acumulador de rituales cambiantes e indeterminados. Así, la vivienda debe ser capaz de acoger tanto el programa previsto como el imprevisto, imaginándose al mismo tiempo como lugar de refugio, marco del ocio e incluso espacio de trabajo. Como respuesta a estas premisas, se concibe la casa como un contenedor de múltiples escenarios superpuestos que permiten que la que la adaptabilidad de uso a lo largo del tiempo sea máxima. Se imagina una vivienda esencial en la que los elementos servidores se reducen al mínimo en favor de espacios servidos libres, abiertos y flexibles -escenarios domésticos-. En definitiva, se persigue que la casa maximice las oportunidades de uso para que sus habitantes vivan como quieran y no como la vivienda les imponga. Ver más Ver descripción completa
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