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La vivienda original, localizada en uno de los bordes en los que el ensanche bilbaíno comienza a desdibujarse, se inserta en un elegante edificio racionalista proyectado por  Hilario Imaz en los años 60, dónde a través de su particular planta semicircular de remate de manzana, se conecta con el exterior con  generosos huecos que giran de Norte a Sur en sentido anti horario. Lo que aquí se plantea es una aproximación desprejuiciada hacia lo doméstico dónde el espacio se aleje de esa idea clásica de sucesión de espacios segregados especializados rompiendo los estándares obsoletos del servidor-servido, día-noche y común-privado. Para alcanzar un espacio generoso y continuo, sin jerarquía ni distribución, connotado con técnicas y objetos descontextualizados, dónde el hilo conductor es el humor, y siempre listo para apropiaciones imprevisibles del espacio capaces de satisfacer la idea de domesticidad de sus habitantes. Ver más Ver descripción completa
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