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El concurso consistía en rehabilitar energéticamente y reorganizar programáticamente el edificio de educación infantil para adecuarlo al nuevo método pedagógico que se está implantando en el centro. El edificio original de 1974 de los arquitectos Arechavaleta y Uriarte, está compuesto de grandes lucernarios lineales orientados a este y organizados en una volumetría escalonada en diente de sierra. El espacio interior se estructuraba mediante una gran nave central en doble altura y varias aulas de 45 m2 en los vanos este (1 altura) y oeste (2 pisos). El edificio, de gran valor arquitectónico, se encontraba demasiado compartimentado para adaptarse al nuevo sistema pedagógico y presentaba problemas de confort térmico y acústico. El proyecto debía aunar la creación de espacios diáfanos multifuncionales de grandes dimensiones, con aulas clásicas que respondieran a las exigencias impuestas por las leyes de educación en vigor (1 aula cada 25 alumnos, aulas de 50 m2...). Ver más Ver descripción completa
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