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La historia del hormigón se remonta a la Roma antigua, hace aproximadamente 2000 años. La mezcla de piedra caliza, ceniza volcánica y agua de mar, conocida como "Concreto Romano", posibilitó la construcción de acueductos, carreteras y templos, muchos de ellos aún de pie. Hace algún tiempo se descubrió que esa mezcla original forma un mineral llamado tobermorita aluminosa, que se vuelve más fuerte con el paso del tiempo. Desde entonces, el concreto ha sufrido diversas innovaciones. Su producto base, el cemento Portland, hecho a partir de piedra calcárea calentada a la temperatura de 1.450°C, fue patentado en el siglo XIX. Cabe mencionar que el concreto, por si solo, es naturalmente quebradizo. Fue Joseph Monier, un jardinero francés, quien desarrolló el hormigón armado, combinando la resistencia a la tracción del metal y la resistencia a la compresión del concreto, con el fin de soportar cargas elevadas. Así, la mezcla correcta entre cemento, arena, gravilla y agua, con armaduras metálicas colocadas adecuadamente, permite la construcción de estructuras sólidas y resistentes desde hace décadas. Ver más Ver descripción completa
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