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Ante la decisión de una pareja joven de comprar un apartamento en altura cerca de su trabajo, pero que les habría costado el doble por un tercio del área de esta casa, se orientaron por vivir un tanto más lejos y estar ligados a los centros de población más pequeños de La Garita y Atenas.  Esto puso en relevancia las tradiciones constructivas de estos pueblos viejos y de fuerte relación con sus fronteras rurales/naturales; en este sentido se considera la casa como una extensión de la sombra de los árboles que bordean la quebrada que a la vez delimita el terreno, también se usan piedras, juncos y un pequeño puente asociables a estos cuerpos de agua.  De igual manera se hace uso de ladrillos ornamentales de barro que aparecen en casas y tapias tradicionales, para hacer un frente neutro más vinculable con la infraestructura que con otras casas nuevas del residencial, que tienden a competir entre sí en vistosidad.  Este muro se usa para atenuar la orientación alargada hacia el este (en un pueblo de por sí caluroso) irrenunciable por la geometría del terreno, además se separa de la casa para crear en medio un colchón de aire y agua (alimentado por los colectores pluviales).  Ver más Ver descripción completa
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