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‘El aroma del humo se mezcló en el aire, como veneno’, estás palabras iniciales y atrapantes ya evidencian un trágico final, que como resultante de una inusual secuencia, demuestra que los hilos de los hechos afortunados -y algunos desafortunados- son más complejos de tejer y comprender que sólo por cualquier simple observador. La cadena de historias que secuencia Daniel Merro Johnston en la Casa sobre el Arroyo de Amancio Williams -por Ediciones 1:100- no sólo señala un proceso -y una serie de sucesos paralelos-, sino la singularidad de una construcción, una prueba de la complejidad, los tiempos e imprevistos que conlleva realizar una ‘buena’ obra de arquitectura. El nacimiento de la futura ‘la feliz’, la llegada del ferrocarril, el auge turístico, la aristocracia, la inmigración y la clase media. La comunidad de residentes y la comunidad de veraneantes. La ruta, el automóvil y la bicicleta. El cliente músico exitoso -su familia- y las oposiciones. El solar, la posición de cada uno de los árboles y el arroyo. El arquitecto con su postura y preguntas: ¿Cómo construir sin hacerlo? Las influencias, la genealogía, la tecnología y las estudiadas alternativas. Las proporciones, los colaboradores, los materiales –la falta de ellos-, los constructores y los errores. Las fotografías, las publicaciones, las acotaciones y repercusiones. El habitar, la posterioridad, la sucesión, y la destrucción.  Ver más Ver descripción completa
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