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Ocobos, de flor morado. Ésta especie nativa de Centro y Sur América, utilizada en parques tropicales debido a su belleza y florescencia anual, fue la prexistencia que inspiro el diseño. Presentes en el lote, bordeando el límite visual hacia el cañón del río, estos árboles se rescataron y se convirtieron en puntos focales para el diseño arquitectónico. El predio de forma longitudinal generó una disposición rectangular al diseño, proyectando una vivienda de un solo nivel que se expusiera totalmente a la vista natural. Es en este punto de reflexión que se plasma una arquitectura sutil en términos formales y volumétricos, que logró captar la longitudinalidad de la vista infinita y a su vez responder a los requerimientos programáticos y funcionales del proyecto, pensando en una casa minimalista de clima tropical tratando de evitar cerramientos. Para ello la fachada principal de la vivienda genera una disposición de alcobas abiertas al cañón controladas por celosías y a su vez abiertas a un patio interior, que para efectos bioclimáticos ofrecen ventilación cruzada e iluminación natural indirecta. Esta disposición logró en términos pasivos ofrecer un confort interior en zonas sociales, privadas y de servicios, permitiendo así minimizar ayudas mecánicas y eléctricas. Ver más Ver descripción completa
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