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Hace unos días se dio a conocer en Bogotá el diseño ganador del futuro Museo Nacional de la Memoria Histórica, etapa final de una tarea encomendada al Estado por un mandato de la Ley de Víctimas (Ley 1.448 de 2011). El proyecto buscará rememorar el conflicto armado colombiano, dignificar a las víctimas y sus familias, reparar simbólicamente los impactos de la guerra y manifestar claramente la urgencia de acabarla. Determinar la apertura de un espacio que estimule la reflexión y el debate sobre la verdadera historia del conflicto en un país donde las cosas siempre se cuentan y se oyen a medias, es ya muy significativo, pero ¿puede la arquitectura aportar a la construcción de una memoria colectiva en un país como Colombia? Sigue leyendo después del salto. El Museo Nacional de la Memoria hace parte de un proyecto más amplio de la Alcaldía de Bogotá, para convertir toda la calle 26, desde los Cerros orientales hasta el Aeropuerto El Dorado, en el “Eje de la Memoria y de la Paz”. Ese eje articulará el futuro Museo con el Cementerio Central, el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación del Distrito, el Centro Nacional de Memoria y el Monumento a los Caídos. Las obras sobre esta zona comenzarán en el 2016 para inaugurarse dos años más tarde. Ver más Ver descripción completa
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