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Una nueva casa ha echado sus raíces en Turín. Su estructura, de acero, se ve como un bosque en donde los árboles tienen sus raíces en terrazas con formas irregulares, lagunas son atravesadas por caminos y exuberantes jardines cubren los techos. El edificio ha sido pensado como un bosque viviente, una casa en los árboles, como aquellas casas que los niños sueñan, y a veces, construyen. El proyecto surge de la necesidad de crear un edificio residencial para complementar un bloque que era destacado por su falta de homogeneidad y perspectivas heterogéneas. El objetivo del proyecto fue tanto la construcción del perímetro del bloque con una fachada continua como también la realización de un filtro entre el espacio habitado, interno, y las calles. El proyecto busca crear un espacio de transición fluida y suave para ablandar el paso entre el interior y el exterior, en donde el espacio es siempre agradable. La transición fluida y cambiante se destaca por el uso selectivo de verdes y materiales de construcción para crear una estructura compacta y distintiva, pero también, trasparente, mutable y agradable.  Ver más Ver descripción completa
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