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En el proyecto para la nueva sede de la rotativa del Heraldo hubo que trabajar desde el principio con dos cuestiones dadas: la existencia de una nave y unas oficinas que había que conservar y las propias características técnicas de la maquinaria que debía alojar. La situación del solar respecto a la autovía Zaragoza-Huesca, propiciaba que el edificio pudiera convertirse en un punto de atención para los usuarios de este acceso a la ciudad: su visibilidad desde un vehículo en movimiento, invitaba a explorar las posibilidades del edificio como icono publicitario, al mismo tiempo que como objeto en el paisaje. El gran volumen longitudinal de la rotativa se dispone por ello de forma perpendicular a esta autovía. Así, la antigua distribuidora pasa a ser el almacén de papel y el resto del programa se organiza longitudinalmente, dejando libre el eje de crecimiento de la rotativa, que estructura todo el conjunto y se convierte en la pieza destacada que pude apreciarse desde una gran distancia. Ver más Ver descripción completa
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