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El proyecto nace de la necesidad de reconstruir la fábrica Carozzi, incendiada en el año 2010. Significó un desafío y una oportunidad, para mediante la arquitectura, expresar los nuevos conceptos sociales, industriales, de innovación, nuevas tecnologías y de sustentabilidad de la empresa. El perfil de las estructuras metálicas semejan los fideos y la cubierta la pasta de lasaña,  las formas ondulantes y sinuosas recrean la cordillera de Los Andes y el entorno geográfico imponente, dialogan en perfecta armonía con el edificio existente, el molino (1964), icono de la arquitectura moderna en Chile. Coexistencia de 2 épocas de la arquitectura, el Molino de los ’60 en hormigón y la nueva Planta enfocada al S. XXI en acero y vidrio.El blanco y rojo, colores corporativos de Carozzi, trascienden a la historia, y las líneas diagonales reinterpretan los rombos del molino, vinculándolo estéticamente con las fachadas de la nueva planta. Ver más Ver descripción completa
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