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Esta vivienda comienza con el deseo del cliente de ver el sol poniente y el fuego de la chimenea simultáneamente, y en segundo lugar con la posibilidad de tener una casa casi inexpugnable cuando no fuera usada, sin por ello perder  pleno contacto con la naturaleza que la rodea. El primer requerimiento condiciona la organización de los ámbitos de la vivienda. Además, la casa se acomoda a la disposición de los alcornoques y encinas que la rodean, un dato clave en la configuración definitiva  de la planta. A poniente se sitúa una ventana con suficiente profundidad para que no entre el sol más agresivo del oeste. Su orientación es tal que, al final del día, entra el sol ya muy bajo entre las encinas. Una pared blanca recibe esta fuente de luz anaranjada y la proyecta por toda la estancia. El segundo requerimiento determina la solución constructiva que satisface la relación entre el interior y el exterior. Para ello se dispone una ligera estructura capaz de soportar grandes puertas correderas de 2.5x2.8m. Esta estructura actúa realmente como una 'infraestructura'. Define los espacios principales de la casa, indistintamente interiores o exteriores, y a la vez contiene conducciones eléctricas y de agua para los espacios exteriores, proporcionando una especie de iluminación de gálibo, además de duchas exteriores y lugares de juego. Ver más Ver descripción completa
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