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Las condiciones de partida son de difícil resolución: diseñar un edificio de oficinas obligado a disponer sus aparcamientos en altura en un contexto en el que el espacio público apenas tiene valor de uso con nula capacidad de previsión sobre sus ocupantes ni la división de cada planta pero con la exigencia de que todos los servicios sean individuales. El diseño de la planta tipo se vuelve un ejercicio de flexibilidad e indeterminación. La necesidad de dotar al edificio de un contacto atractivo con el suelo, un ejercicio de responsabilidad urbana. La volumetría y la fachada son los únicos territorios de libertad junto con algunas decisiones de acabados en los vestíbulos y los aparcamientos. Programáticamente, la sección de la torre se organiza como el apilado escalonado de cuatro edificios independientes. El primero recibe a la ciudad en planta baja con las oficinas bancarias sobre las que se levanta el aparcamiento de seis plantas. Los tres restantes son prismas de diferentes dimensiones que se van retranqueando respecto del anterior liberando sendas terrazas que se reparten las orientaciones y las vistas sobre el mar y el Centro Histórico. Ver más Ver descripción completa
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